Conflictos lingüísticos

El PP de Catalunya ha difundido un vídeo en el que se reproduce una conversación telefónica entre una madre y una funcionaria de la Conselleria d’Educació autonómica. La madre pregunta si puede escolarizar a su hijo en un centro con un 50% de asignaturas en castellano, pero la funcionaria le responde que no es posible. La utilización vehicular del castellano se limita a su propia asignatura de lengua castellana. Sin embargo, informa la funcionaria, se están comenzando a impartir asignaturas como matemáticas en inglés. El vídeo ha sido tema de portada en El Mundo, La Razón y Avui.

El debate sobre la política lingüística en las comunidades bilingües ha sido intenso durante esta legislatura. La cuestión no se restringe al terreno educativo. No es raro oír a médicos expresando su malestar ante la mayor puntuación que recibe la competencia lingüística en gallego, catalán o euskera frente a las publicaciones en revistas científicas a la hora de conseguir una plaza en un centro sanitario. Se trata, pues, de un asunto de gran calado social susceptible de ser galvanizado por movimientos sociales y partidos políticos. ¿Qué papel puede jugar Internet en este terreno?

Internet puede ser un instrumento fundamental para la entrada en la participación política de ciudadanos ‘monitores’ (Schudson, 1998) que se vuelven activos ante la percepción de una amenaza a sus intereses o sus valores fundamentales. Galicia Bilingüe, una asociación fruto de la catálisis de varios movimientos opuestos a un reciente decreto de la Xunta que desarrollaba la Ley de Normalización Lingüística autonómica, presenta un estudio de caso sumamente interesante a este respecto. La asociación publicaba ayer en La Voz de Galicia un anuncio en el que animaba a visitar su página web o llamar a un teléfono 902 para apoyar la equidad del gallego y el castellano como lenguas oficiales (sin discriminación positiva en favor de la lengua vernácula) y reivindicar el derecho de los padres a elegir la lengua principal de escolarización de sus hijos. Bimber y Davis (2003), en su estudio sobre Internet y las campañas electorales americanas, descubrieron que candidatos minoritarios o insurgentes podían beneficiarse de una exposición episódica en los medios de comunicación convencionales, ya que Internet servía para anclar la chispa de curiosidad que pudieran despertar en los consumidores atentos o ‘radicalizados’ ante la percepción de una amenaza a sus intereses. La simbiosis entre medios convencionales e Internet también podría jugar a favor de movimientos como Galicia Bilingüe.

Asimismo, el papel de Internet en la articulación del activismo político de los opositores a la inmersión lingüística podría leerse en clave de la teoría de la espiral de silencio (Noelle-Neumann, 1984). En aquellos ambientes sociales en los que el centro gravitacional de la política tiende al nacionalismo, manifestar públicamente una oposición a las políticas de inmersión lingüística puede resultar difícil. Internet puede ser la válvula de escape para estas opiniones ‘íntimas’ que rara vez pueden expresarse en público.

Referencias:

Bimber, B., and Davis, R. 2003. Campaigning online: The Internet in U.S. Elections. New York: Oxford University Press.

Noelle-Neumann, E. 1984. The spiral of silence. A theory of public opinion – Our social skin. Chicago: University of Chicago Press.

Schudson, M. 1998. The good citizen: A history of American civic life. Cambridge, MA: Harvard University Press.

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El teoconservadurismo español enseña músculo

28-D y 30-D. El día de los inocentes, y el día de la Sagrada Familia. El día de las manifestaciones ante las clínicas abortivas, y el día de la marcha por la familia cristiana en Madrid. La primera convocatoria apenas reunió a un centenar de personas, la segunda a cientos de miles.

Las concentraciones del 28-D tuvieron una nula repercusión en las portadas de la prensa del día siguiente. Tan sólo La Razón hacía referencia a una entrevista con un ex empleado de una de estas clínicas, pero sin mencionar las manifestaciones en primera página. Libertad Digital dedicaba a las concentraciones una de sus fotos del día, pero sin desarrollar el tema a modo de noticia. Según este portal, unas 150 personas se manifestaron ante las clínicas madrileñas.

La marcha del 30-D, sin embargo, fue multitudinaria. Las cifras varían (dos millones según los convocantes, más de un millón según la Comunidad de Madrid, 160.000 personas según los cálculos de El País) pero el impacto visual de una plaza de Colón llena hasta la bandera es suficiente para certificar el éxito de organización.

En la misma semana se produjeron dos concentraciones de temática afín y desigual resultado. ¿Cómo explicar el relativo fracaso de la primera y el rotundo éxito de la segunda? Quizá una de las posibles respuestas se encuentre en sus organizadores y su respectivo apoyo mediático. Alternativa Española no parece tener resonancia más allá de su propia web y Radio Intereconomía, mientras que la iglesia católica contó con una amplia cobertura para sus actos en la Cadena Cope, Libertad Digital, ABC y La Razón. Libertad Digital llevaba días publicando un banner bajo su cabecera, con información sobre cómo llegar a Madrid para asistir a la concentración en la plaza de Colón. La Cope, principal órgano de comunicación de la iglesia católica, ofrecía la cobertura más exhaustiva de todos los medios: Entrevistaba la víspera del 30-D al cardenal Rouco Varela, insertaba cuñas publicitarias los días previos a la manifestación y emitía un programa especial en directo la mañana del domingo. ABC informaba el sábado sobre los preparativos de la concentración y publicaba un artículo firmado por José Ignacio Munilla, obispo de Palencia, en el que adelantaba una de las ideas fuerza de los ulteriores discursos en la plaza de Colón: “El laicismo imperante condena a nuestra cultura a la orfandad moral y espiritual.” El propio domingo, día de la manifestación, las declaraciones del cardenal Rouco abrían a cinco columnas las portadas de ABC y La Razón.

Independientemente de su mayor o menor concurrencia, lo cierto es que las manifestaciones en la calle han sido un fenómeno más propio de la derecha que de la izquierda en la presente legislatura. El País reseñaba en su portada del sábado un artículo del sociólogo Salvador Aguilar que reflexionaba sobre esta paradoja. Según el autor, las más de veinte protestas encabezadas por la derecha desde enero de 2005 se explicarían, en primer lugar, por el deseo de mantener tensa y unida a la base social del “universo derecha” y, en segundo lugar, por la apropiación de la ideología y prácticas de la derecha neoconservadora norteamericana. Esta nueva “derecha radical”, comenta el sociólogo, pelearía por el poder en los límites de la ética democrática. “De ahí –escribe Aguilar- la victoria “trabajada”, agónica y dudosa de Bush sobre Gore en su primera elección, la resentida y bronca pérdida de las elecciones generales italianas por Berlusconi o la teoría conspirativa del PP español sobre el 11-M”. El autor apunta, además, que las manifestaciones callejeras de la derecha no son indicativas de la existencia de un movimiento social, sino que responden a una “macroorganización de intereses” que podría contar incluso con un “centro de operaciones profesionalizado”.

Continuando esta línea interpretativa, El País publicaba al día siguiente, el 30-D, un reportaje que podría contribuir a introducir en el léxico político español un vocablo común en la política estadounidense e italiana. Nos referimos a la palabra ‘teoconservadurismo’, que El País define como “una ideología neotradicionalista que lleva en su seno la vieja tentación de imponer al conjunto de la sociedad las normas morales propias de la iglesia”.

Manifestaciones ante clínicas abortivas y protagonismo central de los teocons. Continúa, pues, la americanización de la política española, que ya no se limita a los vídeos de Youtube o al carácter presidencialista de la propia contienda electoral.

Addenda (2 de enero de 2008):El PP evitará dar apoyo expreso a los antiabortistas en vigilia electoral” (El Periódico de Catalunya)

¿Silenciando a los opositores?

Raro es el acto de campaña de Zapatero que no está ensordecido por los silbatos y las protestas de diversos grupos y movimientos sociales, que aprovechan cada corte de cinta para hacerse presentes. La inauguración del AVE a Málaga esta mañana estuvo marcada por sonoras protestas de diversos grupos. En su edición digital El Mundo publica un vídeo de las manifestaciones sin una voz en off que narre los hechos, y se limita a enunciar que “Más de un centenar de personas se han manifestado en protesta por la llegada del Ave a Málaga.” Un lector apresurado podría llevarse la impresión de que estamos ante unos cernícalos opuestos al progreso. Sin embargo, una visión detenida de las pancartas revela protestas del sindicato CGT (suponemos que por las condiciones laborales de los trabajadores de las obras del AVE, afectados por varios accidentes en los últimos meses) y de la Plataforma Pro-Manantiales de Valle de Abdalajís (que denuncian la destrucción de acuíferos al paso del trazado del AVE). ¿Se está silenciando a los opositores?

Poderío charro

El éxito de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Salamanca (FEVESA) –fue capaz de convocar a cientos, quizá miles, de salmantinos en multitudinarias manifestaciones contra la subida de impuestos y tasas municipales, la última el pasado 2 de diciembre de 2007– ha sido el ejemplo que los medios necesitaban para ilustrar los datos sobre la proclividad de los españoles a manifestarse. Recuerdo un pequeño reportaje sobre ellos al final de uno de los Telediarios de TVE. También fueron protagonistas de minutos radiofónicos en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER en su emisión del 7 de diciembre de 2007.

Addenda (27 de diciembre de 2007): Y siguen